La camiseta de Toni Kroos de la semifinal de la Eurocopa en Varsovia: un capítulo amargo pero formativo de una generación emergente.
En la semifinal de la Eurocopa 2012, Alemania era considerada favorita frente a Italia. Pero en el Estadio Nacional de Varsovia, el equipo de la DFB vivió una noche para el olvido. Mario Balotelli marcó un doblete y puso a la Squadra Azzurra por delante 2:0.
Toni Kroos, que en esa etapa de su carrera asumía cada vez más responsabilidad en el centro del campo alemán, luchó incansablemente junto a sus compañeros por recortar distancias. Solo en el tiempo añadido logró Mesut Özil, de penalti, el gol del honor.
A pesar de la derrota, este partido formó parte del proceso de maduración de un equipo que se proclamaría campeón del mundo dos años después. La camiseta recuerda una noche significativa en ese camino.

